febrero 19, 2008

Ascenso de un héroe

El mensaje que revela este film es capaz de transformar y revivir las almas de quienes, a veces, nos olvidamos del milagro que representa vivir y disfrutar cada segundo tratando de hacer realidad cada uno de nuestros sueños. Aún sin poder alcanzarlos, luchar por ellos ya es un logro que se ve recompensado con la experiencia y la satisfacción de haberlo intentado.

Al salir de la sala, no solo me enorgulleció el buen cine que se está haciendo en mi país (algo que he sentido ya con otras varias películas venezolanas) sino que acumulé en mi lista otra razón por la cual me llena de inmensa gloria haber nacido en estas tierras, cuna de personas como José Antonio “El Indio” Delgado.

Este montañista, soñador, padre de dos preciosos niños, y ejemplo de perseverancia, entusiasmo y valentía, dejó un legado que no se mide en metros de altura porque resulta verdaderamente infinito. Sin conocerlo, miles de venezolanos se conectaron con él y siguieron sus pasos por las travesías más arduas, con la esperanza de que sus huellas quedarían marcadas con tintes tricolor porque sus logros fueron de todos, así como los logros de todos aquellos que deciden emprender un reto y lo consiguen, con la única satisfacción de haber clavado una bandera de ocho estrellas a más de ocho mil metros.

La travesía de José Antonio junto a su compañero Edgar Guariguata, que fue reflejada en este extraordinario documental, te hace salir de la sala lleno de esperanza y fortaleza para seguir luchando por un mundo mejor; algo que en ocasiones parece imposible. Y es que, quizás sin pensarlo, cada una de las frases que, de boca de José Antonio, describían la grandeza de la montaña, la naturaleza, y de todo aquello que, siendo obra de los dioses, merece ser invadido solo por verdaderos héroes, logran penetrar en el alma de quien las escucha y alcanzan despertar sentimientos de inmensa alegría, pero a la vez profunda tristeza de que el Nanga Parbat nos haya robado un espíritu enorme de lucha y constancia. Sin embargo, la tristeza no cabe mientras sepamos que nuestro “Indio” quedó sembrado en el sitio en el que fue más feliz y en donde estaría más cercano al cielo que tiene merecido.

Solo aquellos capaces de valorar el mensaje que, cada minuto, nos ofrece la naturaleza, llegan a ser capaces de percibir en ella lo mejor de la vida. Resulta increíble la autenticidad de cada una de las palabras de José Antonio y el gran optimismo con el que nos invita a enfrentar cada uno de los retos que se nos presenten. Gracias Indio por existir aún… Gracias Frida Ayala por continuar marcando su camino… Gracias Juan Carlos Lopez Duran y todo el equipo de Explorarts Films por tan hermoso regalo… y gracias a todos aquellos que continuarán sembrando valores venezolanos llamados Proyecto Cumbre, Festival Ascenso, y todas las demás iniciativas que, estoy segura segirán surgiendo en nombre de nuestros héroes venezolanos.

Creo que el mensaje que se quería llevar al público a través de esta obra logró, no solo ser escuchado por quienes nos embelesamos entre risas y lágrimas durante 80 minutos, sino permanecer sembrado en el corazón y la mente de quienes necesitamos, de vez en cuando, un empujoncito para seguir enfrentándonos a la vida con el mayor optimismo.

La montaña nos deja un mensaje, nosotros trataremos de difundirlo…y como decimos entre Scouts, “Misión Cumplida”!!!


2 comentarios:

Daniel Mora dijo...

Excelente este escrito Dani!aun no he visto la pelicula porque estoy muy lejos, pero ya alguien tendra la bondad de mandarmela! siempre he sido gran seguidor del montañismo y de proyecto cumbre, y aunque no lo creas, esos dias en que JAD estuvo desaparecido y agonizando tambien me toco vivirlos con dolor y lagrimas. Gracias por recreear en mi mente "mas alla de la cumbre"!! Kisses Heaps

la Licenciadita! dijo...

amiga muchos éxitos.. escribes excelente!!!! se siente bien tener coleguillas como tú... TQM!